No puede faltar entre la colección de rosas de quienes, apreciamos las clásicas perfumadas. Considerada como rosa antigua o en francés Rose annciennes la conocí muy bien en el Jardín del Romeral de San Marcos. Julia Casaravilla me mostró su intenso aroma y la belleza de sus rosas dobles de pétalos. Aparentemente arrugada su fragancia es típicamente de rosas.
Un rosal de los más rustico y tolerante que he conocido, soportando para florecer incluso la escases de luz, periodos de sequía e incluso drásticas podas, a pesar de no ser lo adecuado.
Parece que fue obtenido por Moreau-Robert hacia el 1868 logrando un arbusto que fácilmente crece 120 cm. Un flor reconocido y premiada en numerosas ocasiones.
El Jacques Cartier no precisa casi cuidado excepto, limpiar sus rosas marchitas, limpiando los tallos florales. Cada algunos años conviene renovar como en todos los rosales de este tipo, ramas viejas por las más nuevas y vigorosas pero siempre, sin reducir las tallas en altura.
Este rosal me encanta mezclarlo con coronillas en sotobosques claros.

Guillermo Cuadrado
Jardinero