Los áboles sufren con la poda y la tala de sus ramas.

Los jardineros, sensibles con su trabajo y comprometidos con el objetivo de las planta del jardín, primando «una buena percepción general del jardín» han de tener muy en cuenta la apariencia que presentan los árboles, incluso cuando durante los inviernos estos muestran sus estructuras, que en ocasiones muestran daños y agresiones por una poda inadecuada.

En Versalles, uno aprende a «domesticar» el árbol y a entender que sin poda, más bien con la técnica del recorte y «estar al lado» del árbol, podemos «construir», forzar estructuras vegetales que se adaptan al lugar y respetan las condiciones y los imperativos del hombre. No se llama podar, se llama recortar, despuntar aventurando crecimientos y siempre, con un criterio de continuidad. El jardinero tiene técnicas para el desarrollo de las plantas en sus crecimientos: despliegue, repliegue, cambio de dirección en ramas o brotes.

Mostramos un Olmo pumila «Resista» o resistente, de una jardín en Brieva, provincia de Segovia que crece respetando la linde del vecindario y lo establecido en el Código Civil con la ayuda del jardínero.

Podemos disfrutar de la integridad y de una estructura natural de tronco y ramas principales.

Guillermo Cuadrado
Jardinero


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