Obtenido por Pemberton en 1928,
De intenso olor a almizcle. Se hace imprescindible en la colección de rosas clásicas perfumadas. Se trata de un gran arbusto que precisará un lugar destacado en el jardín, casi, para el solo. Su forma acaba ensanchada recuerda a las rosas trepadoras, pero no llegar a serlo. Sus ramas aparentemente flexibles y finas sin embargo puede sostener bien la aparición de las rosas, nunca en masa, sino en tandas casi continuas desde primavera hasta otoño -refloreciente-, siempre que el tiempo acompañe sin exceso de calor.
Los ramos de rosas pueden producir de entre 10 a 12 rosas que se inician en capullos de un rosa intenso y conforme abren cambian a albaricoque para finalizar en rosas completamente abierta en color carne que blanquean hasta un tono perla dando en ese momento su mayor intensidad de aroma almizclado. Cortar las ramas de rosas facilitará el aumento de nuevas rosas lo que puede permitir disfrutar de ellas tanto en el jardín como en el jarrón.
Los arbustos pueden alcanzar hasta 1,50 metros de altura.
Guillermo Cuadrado
