Especial, porque su rusticidad y al vez que elegante floreciendo, evoca a las entrañables y derruidas casa de pueblos y aldeas donde alguna vez alguien cuido de un rosal en el jardín. Ghiaslaine de Feligonde (no sé si es gui o gi) es uno del mas rústicos rosales que trepan finamente por muros y cercas. Producido por Turbat en 1916.

Su rusticidad le confiere una grácil fuerza frente a enfermedades que lo mantienen al margen, casi incluso de los pulgones.
A mediados de primavera cuando es sol y algo de calor están asegurados de cubre de pequeñas flores de tono rosa albaricoque que al hacerse grandes cambia hacia un tono mantequilla -amarillento-, casi blanco.
A pesar de la abundante floración primaveral, continuará floreciendo improvisadamente todo el verano hasta el otoño. Sera precio la limpieza de las flores marchitas para rápidamente dar paso a nuevos racimos de rosas.
Forma tallos largos y fuertes de poca espinas, abarcando hasta 3 y 4 metros de ancho ocupando verjas, cercas y muros.
Las plantas alcanzan tallas de hasta 150 cm de alto, que raramente deben podarse, pues esta rosa requiere de una estructura longeva para presentar vigor y vitalidad en las floraciones.
Guillermo Cuadrado
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