Symphoricarpus albus es un arbusto exuberante que crece bien casi todos los suelos.  Prefiere los suelos de jardín con suficiente MO y que se rieguen en verano.

Precisa pleno sol, aunque vegeta bien en sombra, incluso florece bajo los arboles.

Su crecimiento puede cubrir una amplia zona formando envergaduras amplias.  Su tamaño suele ser 1,80 a 2 metros de altura, pero ensancha casi otros 2 metros arqueando ramas largas que a su vez ramifican abundantemente.   Florece en verano formando bayas marmóreas que aparecen en octubre manteniéndose todo el otoño hasta inicios de invierno.

No es habitual podarlo.  Se les ha de ubicar en un lugar donde crezcan libremente y desarrollen bien sus ramificaciones donde producirá las llamativas flores.  De hacerlo, es preferible a comienzos de primavera y solo para aclarar y limpiar ramas viejas.

El interés del arbusto en jardines es esencialmente por la formación de las llamativas bayas que quedan en los arbustos desnudos de otoño.

Su mejor uso es formando grupos de tres entre bosquetes o combinando con otras arbustivas mezclando con perennes como los durillos –Viburnum tinus-.   Rara vez de forman alineaciones o seto,  menos setos formales -recortados- que impiden lucir sus bonitas bayas.

Existen cultivares con las bayas rosas como Symphoricarpus doorenbosil «Magic Berry».

 

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