A partir de mañana, Madrid acoge a representantes de numerosos países para debatir y continuar con planteamientos que puedan afrontar y retar la eminente situación de cambio climatológico, COP25.

Nuestra mayor y mejor contribución es hacer jardines, jardines de toda índole: en patios, balcones y terrazas, en parcelas, en el campo, en la ciudad, en las unifamiliares, en los alcorques de los arboles, en rotondas, en las avenidas, en los parques, entre las huertas de los pueblos, en la ribera de los ríos, en el patio de los colegios, en los accesos de hospitales, de edificios, en comunidades de vecinos, en la entrada del hotel, en la cárcel, en la piscina del hotel, en tu casa, …en cualquier lugar que suponga un espacio adecuado para albergar el principal y más usado elemento del jardín, las plantas.  Seres vivos muy lejos de ser cosas, como algunos aprendieron. Seres vivos que tienen algo, que también podemos denominar inteligencia, con crecimientos y dinámicas que complementan la base de todas las demás vidas de nuestro planeta.  Base de la cadena trófica. Son además indispensables en la renovación de oxigeno y reducción de uno de los peores, y mas venoso de nuestros gases, el dióxido de carbono, conocido como CO2.

Cuando intervenimos un espacio para permitir que una agrupación o composición de plantas nos deleiten con sus interacciones vitales, a capricho y efecto deseado, estamos sobre todo, preservando y contribuyendo a la vida, a la existencia de los seres vivos.  Las plantas van a ejercer de filtro incesante de nuestro aire proporcionando oxigeno y reteniendo el carbono procedente del CO2 en su propia formación vegetal: tronco, ramas y raíces.  Este carbono permanecerá retenido en las plantas mientras vivan o el material no desaparezca, por combustión o por descomposición.  Por tanto, las plantas son retenedoras del carbono procedente del CO2, devolviendo el oxigeno del gas -O-. Las plantas fijan el carbono y lo retienen evitando su dispersión en la atmósfera en forma de dióxido de carbono.

Que mejor contribución por tanto, frente al cambio climático que hacer un jardín, de muchas plantas, diverso, donde estas además, como base de la cadena trófica atraerán otros seres vivos: insectos, aves, pequeños mamíferos, que habitarán formando espacios de vida: biotopos, que cuando son bellos, son los edenes del ideario del hombre occidental, paraísos donde encontrar el mejor bienestar posible.

Es evidente que si se quiere actuar activamente o promover acciones que puedan afrontar y retar los problemas del cambio climático, es la jardinería, la mejor manera de devolver a los lugares las interacciones entre seres vivos y retornar a la naturaleza del ideario del hombre civilizado, protector de su entorno.

No basta con plantar y llenar espacios de plantas, pues a veces esto es tal artificio que no llega a dar solución de biotopo.  Cuando las agrupaciones vegetales no permiten relaciones entre seres vivos, no se garantiza el equilibrio adecuado para que la emisión de oxigeno sea mayor que la retención de carbono, del dióxido de carbono.  Los jardines, muy lejos de cultivos y bosques de reforestación -monocultivo-, suelen, facilmente alcanzar adecuados equilibrios entre especies, formando colonias que a posteridad se alojan completando y cerrando círculos equilibrados: hongos, micro fauna del suelo, insectos devoradores y chupadores con otros depredadores, polinizadores, aves insectívoras, y así hasta alcanzar niveles donde el hombre acaba situándose en un lugar más, donde le corresponde en la NATURALEZA.

Los jardineros no sentimos muy útiles y necesarios sabiendo la gran contribución que hacemos y tenemos que hacer para retar al cambio climático, …tu también puedes.

1 de diciembre de 2019

Guillermo Cuadrado.

 

 

 

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